
Planificado y construido bajo criterios religiosos y astronómicos, el Cusco Inka mantenía una peculiar trama urbana concebida de forma trapezoidal, la cual estaba íntegramente definida por el recorrido de dos importantes ríos, el Saphy y el Tullumayo, cursos de agua que contenían en su interior a toda la estructura del núcleo sagrado de la llaqta Inka.